MILÁN

Si Giovanni D’Anzi cantaba “Oh mia bela Madunina”, para remarcar el esplendor de su ciudad, la única recomendación es iniciar a visitar Milán comenzando por su corazón gótico: el Duomo. Desde allí se ramifican las principales calles de la ciudad, aunque para descubrir sus riquezas escondidas, es necesario siempre saber perderse. Pasear por el viejo barrio bohèmien di Brera, donde podrán visitar la Academia, los negocios de antigüedades y saborear un cocktail en el histórico Bar Giamaica.
Milán, capital económica es también la ciudad del diseño y de la moda: se recomienda pasear por la Zona Tortona en los días del Fuorisalone, y visitar el cuadrilátero de la moda, entre Via Montenapoleone y Via della Spiga, para admirar los escaparates de las Maison más famosas. Y, si desean disfrutar un paseo literario alternativo, diríjanse hacia el paseo de Porta Ticinese para leer las poesías que adornan las paredes y los cierres metálicos. Excéntrica, siempre a la moda, creativa o slow: elijan según sus gustos una de sus distintas almas.